La prensa , se ocupa estos dias del TDAH como si estuviera “de moda”. En un mismo periódico, (La Vanguardia) en las páginas centrales y en el suplemento dominical aparece este tema.
En el artículo de la periodista Marta Ricart, se recogen las opiniones de la educadora norteamericana Sandra Rief que manifiesta que las escuelas deben implicarse ante el TDAH. Por otro lado es categórica despejando los temores que pueden tener los padres al diagnosticarles TDAH a sus hijos y afirma que el trastorno no ha de impedirles su desarrollo. La educadora aboga por una intervención temprana en casos de TDAH y un enfoque múltiple: pedagógico, psicológico y con medicamentos. “Los niños con TDAH tienen dificultades para mantener la atención en lo que hacen, son hiperactivos, no pueden contener sus impulsos, pero son inteligentes y capaces como los demás. El trastorno no tiene porqué limitarles. De mayores en unos casos tendrán más éxito o más problemas, pero esto le ocurre a todo el mundo.”
CUANDO EL CEREBRO ORDENA DEMASIADA ACTIVIDAD, es el título del articulo de Marta Cáceres en el Magazine del mismo periódico, que hace referencia a la persistencia del trastorno más allá de la adolescencia y que se mantiene en más del 50% de los casos.
El TDAH en los adultos es uno de los trastornos mas desconocidos y menos tratados por la sanidad. Puede predominar la inatención mas que la hiperactividad. Son personas que pueden olvidar a su hijo en la guarderia, al perro en el maletero o coger un avión estando en el mismo aeropuerto. Poner nombre a la falta de control sobre muchos momentos de la vida de estas personas, alivia la angustia de este 3 o 4% de la población.
El artículo hace referencia a las dificultades de diagnóstico y a su componente hereditario que es del 57% de los casos. “La impulsividad, la inatención, la necesidad constante de actividad, responden a una disfunción cerebral de la que todavía se desconoce el origen.”
En relación al tratamiento con fármacos hace referencia a los “estimulantes” como el metilfenidato, que en contra de lo que dice el artículo, no es un derivado anfetamínico.
Aunque el déficit de atención con hiperactividad o sin ella no se cura, se controla.
Comentario del Dr. Jordi Julià Zapata

03/12/2007 2:03
buenos documentales