La falta de conciencia sobre la enfermedad es la principal causa del abandono del tratamiento en la esquizofrenia
Esquizofrenia
La falta de conciencia del paciente de esquizofrenia es la principal causa de abandono del tratamiento, ya que la propia enfermedad incapacita a la persona para admitir su dolencia, según explicaron ayer los expertos que participan en la III Semana de Concienciación en Esquizofrenia, organizada dentro del marco del proyecto de Adherencia Terapéutica en la Esquizofrenia (ADHES), y que tiene lugar entre el 10 y el 14 de marzo.
Esta acción, cuenta con la participación de FEAFES (Confederación Española de Agrupaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental) y con la coordinación de psiquiatras españoles que tienen como objetivo común profundizar en la falta de conciencia de enfermedad en pacientes con esquizofrenia y su relación con el incumplimiento terapéutico.
Según los especialistas, el paciente de esquizofrenia no es capaz de descubrir los avances y las ventajas de los nuevos medicamentos, ya que no se considera enfermo, ni reconoce las consecuencias de la enfermedad o cómo afectan en su vida. Así, el psiquiatra del Instituto Municipal de Psiquiatría de Barcelona, el doctor Alfonso Rodríguez explicó que “mientras que antes pensábamos que se trataba de un enfermo terco, que se avergonzaba de su enfermedad porque eso supone que lo marginen en su entorno, hoy nos damos cuenta de que el problema radica en que la enfermedad no le permite ver lo que realmente ocurre”.
Según los datos expuestos por los expertos, el 25 por ciento de las personas que sufren esquizofrenia abandona el tratamiento en la primera semana, un 50 por ciento durante el primer año, y un 75 por ciento durante el segundo año. El riesgo de estas personas de sufrir una recaída y de ingresar en el hospital se multiplica por 5, y aumenta hasta 4 veces el tiempo de estancia.
A este respecto, los expertos señalaron que el objetivo primordial es aplicar medidas en las primeras etapas para que el enfermo sufra el menor número de recaídas posible. Según el doctor Rodríguez, “para conseguir una adherencia al tratamiento no hay que plantear argumentos sobre la enfermedad que su lógica no pueda entender o admitir, ya que crea una barrera insalvable. Por el contrario, hay que convencer al paciente con argumentos no racionales, que les pueda satisfacer e interesar, sobre asuntos cotidianos”, apuntó.
Otro de los síntomas que demuestran la falta de conciencia de la enfermedad, según el doctor Rodríguez, es que los pacientes continúan sin adherirse al tratamiento a pesar de que los efectos secundarios de los medicamentos no sean tan evidentes y molestos como antes (rigidez o falta de expresividad en la cara), y se limiten a otros leves, como el aumento del apetito.
DÉFICIT ASISTENCIAL
Por su parte, la gerente de ADHES, Rosa Ruiz, señaló que “un factor importante para implicar al enfermo en la adherencia al tratamiento se consigue a través de una adecuada información, tanto a la familia como al paciente, y una atención psicoterapéutica que complemente el tratamiento farmacológico. El problema en España es que existe un déficit asistencial y de recursos para apoyar el tratamiento integral”, añadió.
En este sentido, el catedrático de psiquiatría de la Universidad de Sevilla, el doctor José Giner, apuntó que “siempre ha habido una falta de apoyo psicoterapéutico. El problema es que el tratamiento farmacológico es urgente y se realiza inmediatamente, mientras que el resto de tratamientos, a pesar de ser importantes, se posponen. El psiquiatra necesita un gran número de horas, y a veces lo que se intenta es formar grupos, aunque no resulta tan eficaz”, añadió.
Durante esta III Semana de Concienciación se pretende recoger, a través de encuestas dirigidas a psiquiatras, familiares y pacientes, la opinión de todos los colectivos implicados en el cumplimiento terapéutico de las personas con esquizofrenia, el grado de satisfacción con dicho tratamiento y el nivel de conciencia de la enfermedad.
“Con esta actividad se busca hacer reflexionar sobre el hecho que condiciona de manera más importante el éxito o el fracaso en el manejo de la enfermedad”, apuntó el doctor Rodríguez. “De esta forma, los psiquiatras podrían ofrecer el mejor tratamiento, y la mejor información a sus pacientes para que estos entiendan por qué se les medica, lo que seguramente mejoraría la satisfacción del paciente con el tratamiento. Por su parte, los familiares podrían apoyar al paciente a superar las dificultades del día a día y los pacientes cumplirían con las recomendaciones de su terapeuta. Esto es mucho más fácil si los pacientes entienden que están enfermos”, añadió el experto.
Fuente: Saludalia, 12/03/2008

22/03/2008 8:13
Hola, mi comentario es.
Que puede q halla pocos enfermos que son conscientes d la realidad d su enfermedad.
Pero los hay.
Estos, suelen pedir ayuda, al principio del brote, y como aparentemente s le ve bien, nadie los cree, hasta q explotan, ya puede q no halla casi nada q hacer en unos meses o quien save cuando terminara su calvario y puedan recuperarse otra larga temporada,y volver a “empezar” a recuperar su entono más cercano familia amigos trabajo,claro q este por lo general es con el padre o algun familiar cercano q vuelba a confiar en el es muy duro para el y los familiares todo esto….
un cordial saludo
Rosario Consuelo
27/04/2008 22:41
Hola. Tengo una hermana de 46 años ue tiene esuizofrenia desde hace más o menos 24 años. Cómo podemos hacer para que se atienda con el siquiatra? No se le puede hacer tratamiento a la fuerza, según lo que he leído en varios artículos y los que nos dicen los siquiatras a los que hemos consultado, pero la familia y ella misma ya no podemos más. Por favor alguien ue nos de una idea de ue hacer. Muchas gracias
03/05/2008 23:47
Conozco a una persona que padece esta enfermedad. Hace unos 11 años que sabemos lo que tiene. Ha tenido problemas muy serios en el trabajo. En la actualidad persisten. Es muy difícil trabajar con ella. Ella se considera la víctima, no asume su enfermedad. Hace comentarios hirientes y muy mordaces, manipula a sus afines y desprecia al resto. Ha amenazado a compañeros. El ambiente de trabajo es muy malo. La tiene tomada con una compañera a la que acusa de ser la instigadora de todo lo que le ha pasado. Vive sola, tiene un círculo de amistades casi nulo. Su familia vive lejos de su ciudad.
¿Puede quedar todo en amenazas o en cualquier momento que se sienta acorralada, pueda llegar a agredir?