Muy buenas a todos. Encontré el foro el viernes pasado. Hoy he revisado un poco la dinámica..., y, bueno, me he registrado para ver la opinión de gente que conozca mi situación y me pueda orientar un poco.
Padezco migraña desde los 12 años, aproximadamente. Sobre todo, en primavera y verano (probablemente por el incremento del brillo del sol). Ahora tengo 33 años. Y ha habido años malos, y años buenos.
Pero el verano de 2009 fue bastante malo. Desde finales de abril venía teniendo migrañas de distinta intensidad y duración prácticamente 6 días a la semana. Empecé a notarme deprimido. Comencé a preocuparme cuando me encontré recordando un suceso que había "reprimido" hasta el punto de casi ignorarlo normalmente: cinco años atrás, tuve una contractura en un brazo, y conseguí unos relajantes musculares para poder recuperarme a tiempo para un partido de una liguilla de futbol-sala(yo era portero). Era un viernes a las 20:00. Leí las instrucciones, y me tomé una, mientras veía una serie. Al rato, me dije: ¿y si tomo otra?. No había pasado una hora cuando me dije: ¿y si me tomo otras dos?. Y al poco, ¿y otras dos?, .... Así, me tomé 10 pastillas en 2 horas, cuando sabía perfectamente que el máximo recomendado eran dos en dos horas y cuatro al día.
No pensaba en nada, pero me dije: ¿y si ahora me tomo un whisky?. Me levanté para servírmelo..., pero mi cuerpo apenas reaccionaba, caminaba a duras penas haciendo eses, y ví que no iba a llegar a ponerme el trago, así que me fui directo a la cama.
Pude dormir mas de 12 horas seguidas. Cuando me desperté, me di cuenta de lo que había hecho, y de lo que podía haber llegado a pasar. Y me asusté. Tiré todas las pastillas que había en casa (AHORA sé que no fue así, CREÍ haber tirado las pastillas, pero hace un par de meses las encontré guardadas en el mismo cajón en el que estaban).
De alguna manera, me convencí de que eso no había pasado, me lo saqué de la cabeza y no volví a tenerlo en mente. Hasta, como os digo, julio de 2009 (esto pasaría en marzo de 2004).
Retomando el inicio, me encontraba algo deprimido, lo atribuía al dolor de cabeza, pero me preocupaba que, recientemente, había entrado en mi cabeza un pensamiento recurrente: "joder, lo que podría haber pasado", "anda que casi la lío", "podría haber muerto"..., y me preocupaba que tanto darle vueltas a lo mismo acabara por cambiar a un "¿y si mi hubiera tomado ese whisky?¿que habría pasado?", y finalmente pudiera acabar probándome a mí mismo qué es lo que hubiera pasado.
Como veis, no tenía pensamientos conscientes de acabar con mi vida.
El médico de medicina general me dió cita con el neurólogo en agosto(por las migrañas) y con el psiquiatra (en julio). Al psiquiatra le comenté esto mismo, y me dijo que entraba dentro de una personalidad tipo "border-line", que era sana y normal, que tenía que saber como ir satisfaciendo a la bestia (al "hyde") con cosas que le gusten pero en las que mantuviera el control (hacer paracaidismo, como ya había hecho, buceo, como también ya practicaba, deporte...). Soy una persona responsable, trabajadora, con un cargo de cierta responsabilidad y estabilidad laboral (soy ingeniero informático)... ese es Jeckyll. También soy Hyde (amante del riesgo, de buscar los límites, de la aventura,...) y cuanto menos lo satisfaciera más cosas pediría y mas dificil sería de mantener un control sobre él. Y me dijo que si en algún momento tenía la sensación de que "no hay salida", volviera a acudir a él.
Sinceramente, me pareció una respuesta sacada de un libro de 1º de psicología. Me decepcionó un poco, pero me alivió bastante. Así que lo dejé estar.
Pero en agosto, cambió todo. A mi hermana, que llevaba ocho meses de embarazo sin ningun problema, le dijeron que había un problema en un riñón. Mas tarde, que podía ser en los dos. Le adelantaron unas semanas el parto, para poder tratar al niño. Yo estaba bien, como siempre era la 'voz de la razón' en mi casa, tranquilizando a mi familia: "se trataba de un problema que hace 20 años no se detectaba, pero ahora las ecografías sacan todo..., hay gente que lo ha tenido y ni se entera hasta que con 60 años le dicen que tiene un quiste en un riñón...". Estaba siendo racional, y lo llevaba bien. Nació el niño, y tuvo sus problemillas (tuvo que quedarse en la maternidad unos días), pero tampoco lo llevé mal. Pero supongo que todo suma.
El niño fue a casa con mi hermana pasados unos días, pero en la siguiente revisión dijeron que tenían que trasladarle a la maternidad de la Paz (la que tiene el servicio mas completo en Madrid). Me llama mi madre por teléfono y me dice que tienen que trasladarlo de urgencia. Bueno, me puse nervisoso. Estaba trabajando, al salir iría para allá (tampoco es que pudiera hacer mas). Al rato, mi madre me llamó para decirme que no es de urgencia, que le llevan y le dejan ingresado, pero el médico no le ve hasta el día siguiente.
De pronto, se juntaron la preocupación que tenía, el alivio de saber que no era tan urgente, cabreo porque mi madre no había sabido decirme las cosas bien, o no se había enterado..., y de pronto un dolor de cabeza de los míos. Y en esto, sentí un grito interior, llenándome, y un dolor como si mi interior se rompiera. Yo lo llamo el 'crock'. Me rompí, me desintegré. Cuando desapareció el dolor, yo también había desaparecido. Me sentía absolutamente vacío. Horriblemente vacío. Ya sabía lo que era no tener ilusión por seguir viviendo, pero ahora sentía por primera vez auténtico deseo de morir.
Así me fuí de mí mismo. Salía de trabajar a las 15, pero no me atrevía a coger el coche en ese estado, así que esperé hasta las 17:30 para salir y dirigirme al hospital. En esas dos horas, entró en funcionamiento el "piloto automático": yo no estaba en la cabina, pero llevaba 32 años siendo yo, tenía que ser perfectamente capaz de hacer el papel de mí mismo, al menos delante de mi familia y en el trabajo.
Afortunadamente, el día siguiente tenía neurólogo, y nada mas verme (con la cara desencajada, mal, mi rostro no parecía el mismo), me recetó la primera caja de antidepresivos. Poco después volví a ver al psiquiatra (en menos de una semana), y comenzamos con mi tratamiento contra la depresión.
Por cierto: noté cierto síntoma físico: normalmente mi pulso es algo superior a 80 ppm (lo estaba controlando por las migrañas). Sin embargo, cuando volví a tomármelo, había bajado a 60, y en ocasiones a menos. Aunque en la misma fecha comencé a tomar betabloqueantes para eliminar o reducir el dolor de cabeza. Aunque ya hace bastante que no los tomo, y ahora mismo (incluyendo lo nervioso que me estoy poniendo al escribir esto)es de 66 ppm.
Comencé con el tratamiento y la terapia (antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina, y lorazepam bajo demanda, para controlar los ataques de ansiedad). Y poco a poco, desapareció la sensación de vació, volví a sentir algo (llegó un momento en que no sentía ni frío ni calor ambiental), y parecía que la cosa marchaba, mas o menos, bien.
Pero en noviembre tuve la boda de un íntimo amigo. Me tomé el lorazepam porque empecé a sentirme ansioso tras la ceremonia, como a las 20. Y no lo mezclé con alcohol. Al menos, durante unas horas. Era una boda, y cuando nos fuimos de juerga nocturna (sobre las 0 horas), pues empecé a tomar cerveza, y alguna que otra copa. Estaba eufórico: superalegre, muy contento, bailando y celebrando con mis amigos. Pero a las 5 de la mañana tuve la visita de mi amiga la migraña. A las 6 volvía a casa, con dolor de cabeza, con un amigo, y borracho, cuando me dió una crisis de ansiedad (a mí me provocan pérdida de fuerza e inmovilidad). Mi amigo trataba de levantarme y hacerme caminar. Yo le pedía que me dejara. Cada vez que me levantaba, me golpeaba la cabeza contra la pared del edificio adyacente. Finalmente me dejó en el suelo y, superado por la situación, me hizo caso y se fue.
Momentos después, cuando ya suponía que no estaba cerca, me levante y, con un grito, embestí con la cabeza un muro, con la idea de abrirme el cráneo y morir.
En el último momento antes del impacto, el instinto de supervivencia fue un poco mayor, levanté la cabeza y metí las manos delante de la cara. Aún así, el golpe me hizo una brecha en el ojo, fractura de "huesos propios" y quedé tendido inconsciente en el suelo por un par de horas, hasta que la Policía me encontró, y me trasladaron a urgencias.
Al golpearme, solo dije "ya está...", y tuve una sensación de paz que se mantuvo una vez me trasladaron a urgencias, cuando recuperaba por momentos la consciencia, y cuando fiunalmente estaba consciente, pero conmocionado.
Bueno, esto está siendo muy largo: perdonadme. Y ni siquiera he llegado a plantear el motivo de mi consulta. Seguiré en otro momento: esto es, por decirlo así, la "situación de partida" con respecto a las dudas que os quiero plantear.
Siento que sea tan extenso, perdonadme.